domingo, 8 de julio de 2018

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A pesar de que muchas personas tengan un don innato, es claro que hay que leer para escribir; recibir para dar, y llenarse para vaciarse.

Hay personas que llevan el sello de sus escritores más leídos, otras se ven menos afectadas por ello. Yo pienso que siempre hay que intentar innovar. No siempre lo mejor es transitar por caminos andados; motiva más hacer camino.

No es malo que se nos seque el cerebro como a el Quijote, ya que de vez en cuando en las personas debiera aparecer un rasgo de locura; ese rasgo que los hace diferentes del resto, originales, mágicos...



Sakkarah

viernes, 6 de julio de 2018

Tierra



Tú, reina sometida al mar, sientes los pasos de tus hijos como caricias en la piel y vas muriendo en cada estertor de sus guerras.

Tú, hacedora de manantiales que son lágrimas de tus emociones…

En tu regazo, cada ola se hace sentimiento. Te haces playa delicada a las zalemas del mar

En el éter te meces y atraes el roce de los vientos.

Soy brote de tus sueños, hija de tus anhelos. Tierra…


Sakkarah

jueves, 5 de julio de 2018

Independencia (Relatos de los jueves)

Este jueves convoca Dorotea, y el tema que ha elegido es "Independencias grandes y pequeñas" Los demás relatos los podéis leer en su blog: Lazos y Raices



Sobre las alambradas se posan las aves, en un descanso del camino misterioso. Sus trinos son los signos, sólo descifrables por el aire. Yo ahondo en su libertad de vuelo, en su semejanza ante mi mirada, y en su independencia.

Los seres humanos somos muy parecidos unos a otros. Es mucho más lo que nos asemeja, que lo que nos distingue; y estamos atados a nuestras pequeñas vanidades, que no nos dejan elevarnos. Nos cuesta mucho prescindir del pensamiento del resto, de su alabanza, o de su crítica.

Hay un camino de luz hacia el pico donde deposité mis sueños, y poco a poco me desprenderé de todo el lastre, para mantenerme y abrazar su cúspide.



Sakkarah



Quejas



Tendemos a pensar que cuando nos quejamos, lo que hacemos es aliviar la tensión que hemos acumulado: creemos que si compartimos con los demás (o con nuestro propio diálogo interno) nuestra frustración, esta desaparecerá. Sin embargo, de lo que no somos conscientes es que la queja es una discusión, una discusión con la situación que la provoca, que lo único que hace es revivirla una y otra vez mentalmente y que, lejos de llevarnos a una solución, nos distrae, paraliza y enferma.

Hay un cuento budista que ilustra muy bien esta idea:

Un día, paseaban dos monjes budistas por un bosque y encontraron a una muchacha que quería cruzar un arroyo, pero no sabía nadar. Entonces uno de ellos la cogió en brazos y la llevó a la otra orilla. Continuaron paseando durante tres horas. De repente, el otro monje se giró, levantó la mirada y exclamó: “Perdona que interrumpa este paseo meditativo, pero es que no puedo aguantar. Nosotros tenemos un voto de celibato y no se nos permite tener contacto con las personas del sexo opuesto. Sin embargo, tú has ayudado a esa chica a cruzar el río, quebrantándolo”. El compañero, con una actitud serena y apaciguadora, respondió: “Tienes razón, amigo. Pero he de decirte que yo la cogí durante diez minutos, mientras que tú llevas cargando con ella tres horas”.

La queja no sólo provoca sufrimiento en el presente, sino también parálisis de cara al futuro, pues nos coloca en un estado, desde el que la acción eficaz es prácticamente imposible. De hecho, solo cabe preguntar: ¿acaso alguna vez te has sentido mejor después de una queja? ¿Alguna vez has cambiado realmente las cosas?
Si lo que quieres es perpetuar, revivir e intensificar una situación desagradable, entonces quéjate de ella. Pero si lo que quieres es solucionar, aportar y acabar con el sufrimiento, entonces es momento de que te plantees la siguiente pregunta…

¿Puedo hacer algo Ahora?

Si la respuesta es “no”, entonces solo existe una forma de soltar la mochila: aceptando la situación. No significa “conformarse” con ella, dado que el conformismo sigue implicando dolor. La aceptación es mucho más que eso: aceptar algo significa dejar a un lado el “debería”, significa dejar de sufrir por algo sobre lo que no tienes ningún control y comenzar a enfocar tu energía en aquello que sí está en tu mano.



Autor: Úrsula Calvo Casas

miércoles, 4 de julio de 2018

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No me cansaba de besarte. Era como beber de la vida sin encontrar saciedad.



Sakkarah

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El amor nunca hizo ningún cobarde.


Don Quijote

martes, 3 de julio de 2018

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En la total entrega del que nada espera, del que disfruta su obra, que sabe que nunca le pertenecerá, está la mayor felicidad.

Misterio de la vida que nos permite recrearnos en la inocencia perdida.

El tiempo pierde su rápido compás, y se detiene en esos momentos que nunca serán perdidos.


Sakkarah

lunes, 2 de julio de 2018

domingo, 1 de julio de 2018

Todo es igual...



Todo es igual…Pero parece que yo me voy acostumbrando a aceptar las cosas.

Veía venir mi desilusión, siempre me gusta ceder el asiento, siempre camino a otro lugar.

También es triste ser un alma libre.

Me gusta mucho ver a la gente feliz…


Sakkarah

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Besos, sensaciones, caricias
Cerrar los ojos, soñar.
Beber del manantial de tu cuerpo
Fantasear en tu piel
Intenso amor que enciende y arde.
Tu aroma penetra en mí ser sensible
Y mi piel se hace seda entre tus manos
Despiertas el instinto más sensual
Cuerpo y alma desnudos en este recinto
Fragancias salvajes y tiernas
Puro amor.


Sakkarah

sábado, 30 de junio de 2018

Inventor del sándwich



El sándwich es quizás el alimento más unificador y universal del mundo. Si bien es más popular en Estados Unidos, donde casi es venerado, el inventor del sándwich (o eso dice él) es en realidad británico y, cómo no, se llamaba el Conde de Sandwich.

John Montagu nació hacia 1718, en Gran Bretaña. A la edad de tan solo 10 años, sucedió a su abuelo, el Tercer Conde de Sandwich, y se convirtió en el Cuarto Conde de Sandwich.

Su vida, como buen Conde, no fue muy difícil. Como la mayoría de los nobles británicos de la época se casó, tuvo una amante -o varias- y pocos problemas. Las islas Hawái fueron bautizadas el 18 de enero de 1778 como islas Sándwich por el capitán James Cook, en tributo a nuestro protagonista. John Montagu apoyó en gran medida la exploración del Pacífico, conducida por James Cook, dándole el dinero necesario para construir cuatro embarcaciones, con las cuales encontró no solo las islas Sándwich, sino también la Isla Montagu. Pero es más recordado por “inventar” el sándwich. Al menos, según él.

Según cuenta la historia, John Montagu era un ferviente jugador de cartas. Durante los juegos, particularmente largos, al conde le apetecía comer, pero obviamente no quería dejar la partida. Por lo tanto, pensó en un “alimento de conveniencia” que lo mantuviera en la mesa. Así, el sandwich nació.

El primer sándwich que preparó Montagu fue de carne de vaca salada entre dos rebanadas de pan tostado, y es probablemente la primera versión del sándwich moderno tal como lo conocemos. Parece ser que la inspiración le vino después de visitar el Mediterráneo y Europa del Este y ver a personas usando panes de pita con ingredientes en su interior.

Al regresar a casa, Montagu transfirió la idea a ingredientes británicos fácilmente disponibles, como carne de vaca salada y pan de trigo. En poco tiempo, sus socios de juego comenzaron a emularlo, y pronto se refirieron al especial como “el sándwich”, y así quedo el nombre para los restos.




Fuente: https://hdnh.es

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Hoy hay un escudo invisible, que se hace cancerbero de tu piel en la caricia. Mi mano cae laxa, derrotada.

No hay búhos que traigan suerte a la pasión que muere.

Ya no cae mi vestido acariciando mi cadera, se mantiene bien atado a mi cintura, en bosques de soledad me pierdo.

No se puede desfogar lo que no existe. Las sorpresas me abandonan, dejándome caer en la monotonía de lo cotidiano.

Me siento a discurrir sobre la simpleza de la nada, me abandono ya a la vida.


Sakkarah

jueves, 28 de junio de 2018

Últimas palabras


¡Viva Iria Flavia! – Camilo José Cela (a su pueblo de nacimiento).

Doctor, ¿no cree que habrá sido el salchichón? – Paul Claudel.

¡Más luz! – Goethe (pidiendo que corrieran una cortina de la ventana).

Está bien – Kant (sobre un caldito que le acercaban a los labios).

Tienes que irte – Descartes.

Llamad a Brianchon, llamad a Brianchon – Balzac (Brianchon era el médico de una de sus comedias, así que murió mezclando realidad y ficción. Genial).

Tengo sueño – Fernando VII.

Lo sabía, maldita sea, lo sabía, nací en un hotel y moriré en un hotel – Eugene O’Neil.

Podéis iros, me encuentro perfectamente – H.G. Wells.

Buenas noches – Lord Byron (se despidió y se fue a dormir).

Aplaudid, amigos, la comedia se acaba – Beethoven (postrado en la cama).

Estoy harto de todo – Winston Churchill.

No deseo otra cosa que morir – Jane Austen (a su hermana Casandra).

Hacía mucho tiempo que no bebía champán – Anton Chejov (sabiendo que iba a morir y dirigiéndose a su mujer).

LSD, 100 microgramos – Aldous Huxley (le pedía su mujer una inyección de LSD para morir drogado).

Ahora, buen hombre, no es momento para hacer enemigos – Voltaire (respondiendo al sacerdote que le preguntaba si renunciaba a Satán).

Bueno, debo arreglar mis almohadas para otra noche cansada. ¿Cuándo terminará esto? – Washington Irving.

Máteme, o es un asesino – Kafka (pidiendo a su médico que le inyectara una dosis mortal de morfina, debido a los dolores de la tuberculosis.

Llevaos esas almohadas, no las necesitaré más – Lewis Carroll.

Tan sólo no me dejéis sólo – John Belushi (después de inyectarse las drogas que le matarían).

Al contrario –Henrik Ibsen (corrigiendo a la enfermera que le decía a alguien que Ibsen se encontraba mejor).

Me han disparado – John Lenon.

Espero no haberos aburrido – Elvis Presley (dirigiéndose al público de su último concierto).

No es nada, no es nada – El archiduque Francisco Fernando (tras el atentado de Sarajevo).

Dejadme ir a la casa del Padre – Juan Pablo II.

Bebed por mí, bebed a mi salud, yo ya no puedo beber más – Picasso.

¡Mozart! – Gustav Mahler.

Lo triste es que me voy con tanto por decir – Bartok.

¡Qué pena morir, cuando me queda tanto por leer! – Menéndez Pelayo.


Fuente:https://www.curistoria.com

miércoles, 27 de junio de 2018

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Sereno manantial después del caos apasionado
Un vuelo alto, en la felicidad más pura.
Solo tú en mi mirada, en mi sueño.

Eres el deseo que hace vibrar cuerpo y alma.
Entrego todo mis ser a este sentimiento.
Necesito la ternura de tus labios sobre mi piel
Y tu voz en todos mis amaneceres.

En lo profundo de mis entrañas, te adoro y siento
En la ausencia, mis brazos abarcan tu sueño
Y queda fundido mi cuerpo con el tuyo

Mis piernas son enredadera por tu ser
Y tu lengua señorea por mi piel
Hasta elevarme por encima de todos los abismos.

Antes de cubrir tus labios, miro tu cara con adoración
Y grabo su figura a fuego en mi alma.
Se apodera de mí la nostalgia cuando te pienso.


Sakkarah
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