lunes, 2 de marzo de 2009

Cayeron las palabras.


Cayeron las palabras como semilla para una nueva primavera, pero los silencios quedaron incrustados en mí ser como diamantes en una corona de vacío e impotencia.


No puedo limitar un corazón que se desboca, que es rebelde y tonto; y con mis dedos intento trazar paciencia entre la arena del tiempo.

Ya no quedan sonidos en el recuerdo. Un inmenso desierto cubrió la distancia, y el silencio es la vara mágica de la soledad.

El pasado es una llama inmensa que cubrió de cenizas la memoria.

Sakkarah



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