domingo, 22 de marzo de 2009

Esta tarde...(Gracias, Catar)

Autor imagen: Marcus Pfister



"Esta tarde me había recostado un rato porque tenía un fuerte dolor de cabeza y un comienzo de resfrío. Me dormí, y al despertarme, lo hice con una sensación de tristeza, esa que suele acompañar las siestas prolongadas. Pero enseguida tuve el pensamiento de que como el día aún no había terminado todavía podía suceder algo que me alegrara. Estaba por levantarme para venir a leer los mensajes, cuando sonó mi telefonino. Era un mensaje, pero el número que aparecía en la pantallita me era desconocido. Lo abrí y decía: «Al desearte un hermoso día, te digo: cierra los ojos y presta atención: en el aire hay un beso para ti.»


No había firma. Estaba segura de que el mensaje no era para mí, pero tenía curiosidad así que respondí: «¿Quién eres?»


A los pocos minutos me llegó la respuesta: «Pido perdón, he equivocado número.»


Le volví a responder diciéndole que no se preocupara, pero que esperaba que esta vez el mensaje llegara a la persona justa.


Me volvió a responder diciendo: «No envío nunca el mismo mensaje. Considerando el error y esperando que seas mujer, es todo tuyo. Chau.»


Mi último mensaje fue para agradecerle y decirle que sí, que yo era una mujer y que lo conservaría.


María Marta Guzzetti



6 comentarios:

  1. Qué preciosidad! Me pasó algo parecido con un gitano vendedor de joyas, en una oficina que trabajé, me acuerdo que yo lo atendí y le dije, ya le aviso a las chicas, me miró y me dijo "tu también eres una chica". Hay veces que hasta esa noción perdemos cuando pasamos un momento de sufrimiento.
    Ya pasó, me había olvidado de mí.
    Un beso Sakk

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  2. Un beso, Inés. Este nos lo dejó Catar.

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  3. Es bonito conservar lo bueno, el aire y el espacio ya que el tiempo no existe, pero vamos yo un besazo te lo puedo dar a ti pero no al aire. 1beso y chau

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  4. Sí, hay que conservar todo lo bueno, Tertulia.

    Un besazo muy grande para ti.

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  5. A veces pasan cosas imprevistas, simples pero que nos dan alegría. Recuerdo hace años, que yo era jovencita y esperaba el bus y apareció un chico morenaso rubio guapo. A mi entonces me pareció mayor, yo tendría unos 18 y el rondaría los 28 o así, se acercó y me regaló un sombrero de paja nuevo. No hablamos mucho mas, pero guardo ese recuerdo agradable. Me hizo mucha gracia por lo insólito. No le vi nunca mas, pero al cabo de décadas aun recuerdo al wapetón.
    Lindo relato Catar.
    Dos besines a las dos.

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  6. No me extraña que le recuerdes, Odiolanieve...

    Muchos besos.

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