miércoles, 25 de marzo de 2009

Sobre la luz...


Sobre la luz, las sombras que producía el candelabro. Extraños movimientos, respingos que daban terror. No soplaba el aire, y se hacía imposible comprender las extrañas vibraciones.

El miedo se iba apoderando del estómago, y este buscaba un escape, una salida. Llamaba al cerebro, y este giraba como una peonza. Toda la habitación tomaba movimientos acompasados, que ya nada tenían que ver con el misterioso candelabro. Todo inducía al vómito, el terror estaba haciendo una de las suyas.

Un alarido lejano retumbó en la habitación. Los oídos se ponían alerta, y el pánico encontraba una nueva oportunidad para trabajar en las entrañas. Todos estos mecanismos no lograban ponerme en marcha, sino que había quedado paralizada, como si estuviera presa de una atracción fatal, y mi vista perdida en un punto incierto.

La puerta se encargó de traerme a la vida. Una pequeña niña atravesó la estancia para mirarme extrañada. Es entonces cuando me di cuenta que todo ocupaba su lugar exacto, y el candelabro, flamante y fijo, cumplía su misión de alumbrar como si nada hubiera pasado, como si sus movimientos sólo hubieran formado parte de mi imaginación.

Salí, pero esos pequeños instantes habían sido capaces de dar un giro a mi vida. Ahora era presa de la incertidumbre, y me asaltaban dudas que ya jamás abandonarían mi mente.

Sakkarah


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...