miércoles, 15 de abril de 2009

Tuvo catorce años...

Tuvo catorce años, y ahora ya había perdido la cuenta, cosa que daba igual, pues nadie podría decir que los años siguieron pasando por ella.

Las personas maduras que la conocían, que formaban parte de su quinta, la envidiaban, y no paraban de sondearla para poder saber el secreto que la mantenía tan joven. Nadie la podría echar uno más de catorce.

La cosa había llegado a las revistas del corazón y de la ciencia; pero nadie podía dar una buena explicación. Los científicos querían someterla a varias pruebas, y ella se dejaba hacer, aunque nadie creía la explicación que les daba. Lo tomaban como algo descabellado, y el misterio seguía adquiriendo grandes dimensiones.

Nadie era capaz de creer que lo que no la dejaba envejecer era su falta de malicia. La vida le había dado muchos batacazos, tantos como al resto, pero ella no aprendía, no tomaba medidas, seguía con su inocencia intacta.

Creía en los demás, confiaba en el ser humano, y nadie, ni nada de lo que pudiera suceder, era capaz de arrebatar su confianza. Fue algo que meditó en su día. Ella apostó por el hombre, por la confianza, por la parte sensible de cada una de las personas que se cruzaban en su camino; y desde que había tomado esa decisión, se dio cuenta que su aspecto no cambiaba, incluso embellecía, pero nunca hacía estragos la edad en su piel.

Nadie creía que la causa podría ser esa, y la misma desconfianza que les producía, les hacía parecer mucho más mayores. Parte de sus amigas estaban demasiado envejecidas, pues la amargura de ver que los años no pasaban por ella, iba desfigurando sus facciones.

No le hacían falta espejos para saber que no envejecía, con mirar la envidia reflejada en los ojos de las que se decían inseparables, le daba la idea de cómo estaba. Y es que la envidia tenía el mismo color de la hiel, y se hacía reflejar en las miradas; pero eso es algo que no contaría a nadie, pues de sobra sabía que no la iban a creer. Ni esos destellos podrían lograr que ella se separara de sus amistades. Presentía la parte válida de cada ser humano, y eso le bastaba.

Sakkarah



14 comentarios:

  1. Muy bello Sakkh, debes de ser tan joven y sabia como esa mujer de 14...

    Mil besos...

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  2. Sakkarah, cuánto de verdad hay en tu relato, si todos pudiéramos conservar la confianza en el ser humano y a la vez mantenernos en el estado de corazón puro, de amor, qué son los sentimientos de cuando sos niño y sos puro amor.
    Un beso

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  3. Este texto tuyo me arrancó una lágrimas...por la inocencia perdida, por la ingenuidad con la que seguimos adelante...en fin que me encanto este relato tuyo navegante!.

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  4. Jajaja, Lobo, ya quisiera yo poder haberme quedado en esa edad...

    Mil besos enormes para ti.

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  5. Aurorains, es una pena que perdamos muchas cosas de cuando éramos niños...

    Muchos besos.

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  6. Muchas gracias, Arena...

    Un beso muy grande.

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  7. Precioso. La falta de malicia te mantiene joven. Es una imagen blanca y tersa.

    Pero he pensado también (quizas con malicia) que para que ella se mantenga joven, confiando y sin malicia, es necesario que los otros estén llenos de desconfianza y llenos de malicia envejezcan.

    Para que ella no tenga malicia, los demas tienen que ser maliciosos: ¿No es eso un poco malicioso en sí mismo?

    perdon, me puse filosófico

    Como siempre, tus letras me llegan

    besos desde el bosque.

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  8. Dicen que el interior es lo que embellece el exterior Y al paso de los años más.
    Bechos :*

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  9. Siempre he pensado que las arrugas en la piel, no te hace sentior vieja.
    Todos tenemos esa parte de niños casi intacta, llena de inocencia y aún que la vida siga dando palos, luego se olvidan y vueleve a tu rostro la sonrisa en los ojos y en la boca y eso es la juventud.

    El relato tiene una parte muy verdadera que si la desgranas no hace falta tener siempre catorce años y que la piel sea tersa como con esa edad. Es la belleza interior y con ella entra todo lo bueno que posee el ser humano.
    En fin, quiero decir que la juventud la llevas siempre dentro a pesar de los pesares.

    Un abrazo..........paky

    http://mysityospecial.blogspot.com/

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  10. Druida,es que los opuestos siempre van de la mano...Pero...entonces, si ha de haber gente que envejece, y otra que no, habría que pensarse en que grupo quería uno estar, jajaja.

    Muchos besos.

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  11. Sí, ЖΔЯIΔ, en la realidad no pasa lo mismo que en el cuento, pero algo hay...

    Mil besos.

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  12. Si, Paky, la realidad tiene un parecido con el cuento. Pero esa juventud, la llevas tú, y otras personas tan bellas como tú; pero quizá no todo el mundo.

    Muchos besos, bonita.

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  13. Me ha parecido un bonito cuento.
    Hoy en día poca gente tiene una piel maravillosa conforme crece en edad, a menos que pase por el bisturí.
    A la gente tan inocente lo que les ocurre generalmente es que les dan palos por todos lados. Y un palo siempre deja huella. Aunque hay gente con una capacidad de perdonar increible, pero la verdad yo no creo que eso aconsejable.
    Supongo que a lo que el relato hace referencia es al espíritu que no a la piel.
    Y eso si, hay gente que no envejece, que tiene buen ánimo para todo, por mas desgracias que les ocurran y es admirable, pero eso es por fuera, seguro que por dentro tienen sus momentos tristes.
    Mila musuak.

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  14. Od, es que en un cuento puede suceder todo, jajajaja. Para eso es un cuento.

    Muchos besos.

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