domingo, 17 de mayo de 2009

Autor imagen: Eduardo Frío

Sin condiciones,
sin aspavientos.
Rara vez
la raíz se descubre
y nos muestra su larga marcha,
su tez pintada de supervivencia,
su entregada y desesperada búsqueda
que alimenta la belleza de la flor,
al otro lado,
a la vista...
Sin condiciones,
alguien acaba entregándose
a una causa insegura
y se aloja en la humedad de la tierra,
para que germine una sonrisa
en otro rostro distinto,
en otro lugar...
Donde un solo brote
contiene las dos clases de amor:
La que nunca falla
y la que siempre florece...

Anónimo


Gracias, Anónimo, por habermela dejado.


3 comentarios:

  1. Me imagino que eso es que te gusta, Agustín.

    Mil besos.

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  2. Bonito poema y es que cuando vemos algo bonito solo vemos lo superficial, pocas veces paramos a pensar en como llego a ser así.
    Besos.

    ResponderEliminar

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