jueves, 28 de mayo de 2009

Son tantos...


Son tantos los deberes que abruman. Yo no creo que el hombre tenga que tenerlos, sólo entiendo un deber y un derecho, el del respeto. Todos los demás son pesadas cadenas que a lo largo de los siglos nos hemos impuesto.

La justicia no es más que seguir el dictado del corazón cuando este se conoce. Y conocerse es saber llamar a todo por su nombre, a la envidia, envidia; al rencor, rencor…Así sucesivamente. Saber dejar nuestros defectos sin adornos. Saber que no podemos ser perfectos y no asustarnos de nosotros mismos.

Es curioso como a veces hacemos aspavientos de lo que vemos en otro cuando la mayoría de las veces, ese defecto forma parte de nuestra más íntima raigambre.

Pues eso, que ya esta bien de tantos deberes, que sólo me debo a mí misma.

Sakkarah



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