domingo, 31 de mayo de 2009

A veces...


A veces tropiezas con gente que lleva baja la mirada, el cuerpo como cansado de un largo caminar, o de un caminar lleno de obstáculos. Quizá no saben todo lo que son, todo lo que valen. Hay gente con la facultad de hacerle sentir al otro pequeño.

También puede suceder que haya habido una mala elección en los sueños. Hay sueños que doblan las espaldas. Un sueño es bonito cuando no te pesa o te domina, cuando está hecho a tu medida, de tal manera que requiera esfuerzo, pero no demasiado, y que siempre lleve una alta dosis de ilusión.

Cuando vemos un camino no es necesario ponerse a andar y andar hasta extenuarse. En los caminos hay sombras donde apetece sentarse a descansar, también se puede admirar el paisaje, para lo cual hay que pararse.

En la calle también se encuentra uno con personas que tienen la mirada despectiva, son los que ya lo miran todo con indiferencia. Imagino que son aquellos que se quitaron esa quimera tan pesada de encima, y pensaron que era imposible continuar ilusionándose.

Soy un poco vaga, quiero un sueño ligero que me llene de ilusiones y mantenga el brillo en mi ojos.

Sakkarah



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