martes, 9 de junio de 2009

Fue tan fuerte...


Fue tan fuerte su ráfaga, que cegada descendí a los infiernos. Allí purgué mi soberbia abatida, mi orgullo herido. Me daban la humildad a cucharones y no quería tomarla. Me resistía a perder el poco amor propio que me quedaba. La ira era incontrolable en mi lengua, incluso los celos se apoderaron de mí. Pensé en no salir nunca de esas llamas, prefería arder que perder todo lo que me invitaba a moverme, a vivir.

Así fueron pasando los días. El fuego me hacía entrar en la locura, y quería estar loca. Yo misma me entretenía haciendo de fuelle para que no dejara de arder esa hoguera en la que me habían metido. No veía el cielo y ya no deseaba tocarlo con las manos.

Toda pared, con el tiempo se resquebraja, y una grieta dejó el paso de una pequeña luz. No quería mirarla, pero me hizo despertar, y arropada en una manta, traspasé el fuego dirigiéndome hacia ella. Allí se abrió la puerta y una oleada de aire limpio inundó mis pulmones. Sé que respiré y, en ese momento, me di cuenta que yo era cielo, que no tenía que tocarlo.

Ahora solo me alcanza el vuelo libre de las aves, las nubes curiosas que intentan adentrarse en mi.

Sakkarah


12 comentarios:

  1. Es bueno saber que algo que hacía daño se cerró finalmente. No todo lo que queremos nos es conveniente.
    Sigue la luz y vuela muy alto.
    Mila musuak

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  2. Me has hecho pensar en Miyazaky, si no has visto ninguna peli de él te lo recomiendo.

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  3. Tomar a cucharones
    purga de fuego
    limpia impurezas.
    A partir de ahí
    se abre otro renacer.

    Tus palabras lo han
    sabido plasmar muy bien.

    Un abrazo muy grande.

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  4. Cuando más nos encerramos en nuestra propia perdición por sentimientos agotadores, Siempre hay una pequeña esperanza de salir de esa amargura y con tesón se consigue.

    Que las llamas deboren esos infiernos donde sin querer nos metemos.

    Un abrazo, guapa

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  5. Sí, Od, todo tiene un fin.

    Gracias, Jordim, intentaré ver alguna, no las conozco.

    Muchas gracias, Marisa, a ver si es cierto.

    Sí, Paky, todo se consigue...

    Muchos besos a todos.

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  6. Llego volando, la brisa me ha susurrado al oído. Y vengo a picotear de tu arte...

    Mil besos.

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  7. Que cosas más bonitas trae la brisa, lobito...

    Muchos besos.

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  8. Sakkarah es muy bueno que logres salir de ese estado que de alguna manera te impedía ver con plenitud las posibilidades que tu presente te ofrece.
    Besos

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  9. Sí, muchas gracias, Auroraines.

    Muchos besos.

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  10. ¡Que escrito más desgarrador!

    Me alegro que vueles de nuevo.

    Un saludo.

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  11. Cierto, Sakkarah
    Ese es al gran problema del 'buscador', el no darse cuenta que lo que con tanto afán busca ya lo tiene. Absorberse tanto en la búsqueda o ensimismarse tanto en una situación dada, con tal mentalidad no deja ver el cielo abierto donde resides.
    Citando a José Antonio Marina, dice que la libertad no existe, sólo la liberación; es decir, el ir liberándose de esas cosas e ideas que nos atrapan sin darnos cuenta.

    Saludos

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  12. Sí, Mar, ya estoy volando.

    Tienes razón, Pedro, hay que ir liberándose de todo lo que se vea que es una carga que quita la alegría. Me alegra verte.

    Muchos besos a los dos.

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