lunes, 1 de junio de 2009

Tu actitud es tu música que todos oyen.


Esta historia es sobre un hombre que reflejaba en su forma de vestir la derrota, y en su forma de actuar la mediocridad total.


Ocurrió en París, en una calle céntrica aunque secundaria. Este hombre, sucio, maloliente, tocaba un viejo violín. Frente a él y sobre el suelo estaba su boina, con la esperanza de que los transeúntes se apiadaran de su condición y le arrojaran algunas monedas para llevar a casa.


El pobre hombre trataba de sacar una melodía, pero era del todo imposible identificarla debido a lo desafinado del instrumento, y a la forma displicente y aburrida con que tocaba ese violín.


Un famoso concertista, que junto con su esposa y unos amigos salía de un teatro cercano, pasó frente al mendigo musical.


Todos arrugaron la cara al oír aquellos sonidos tan discordantes. Y no pudieron menos que reír de buena gana. La esposa le pidió, al concertista, que tocara algo. El hombre echó una mirada a las pocas monedas en el interior de la boina del mendigo, y decidió hacer algo.


Le solicitó el violín. Y el mendigo musical se lo prestó con cierto recelo. Lo primero que hizo el concertista fue afinar sus cuerdas. Y entonces, vigorosamente y con gran maestría arrancó una melodía fascinante del viejo instrumento. Los amigos comenzaron a aplaudir y los transeúntes comenzaron a arremolinarse para ver el improvisado espectáculo.


Al escuchar la música, la gente de la cercana calle principal acudió también y pronto había una pequeña multitud escuchando arrobada el extraño concierto. La boina se llenó no solamente de monedas, sino de muchos billetes de todas las denominaciones. Mientras el maestro sacaba una melodía tras otra, con tanta alegría.


El mendigo musical estaba aún más feliz de ver lo que ocurría y no cesaba de dar saltos de contento y repetir orgulloso a todos: '¡¡Ese es mi violín!! ¡¡Ese es mi violín!!'. Lo cual, por supuesto, era rigurosamente cierto.


La vida nos da a todos 'un violín'. Son nuestros conocimientos, nuestras habilidades y nuestras actitudes. Y tenemos libertad absoluta de tocar 'ese violín' como nos plazca.

Se nos ha dicho que tenemos el libre albedrío, es decir, la facultad de decidir lo que haremos de nuestra vida. Y esto, claro, es tanto un maravilloso derecho, como una formidable responsabilidad.

Algunos, por pereza, ni siquiera afinan ese violín. No perciben que en el mundo actual hay que prepararse, aprender, desarrollar habilidades y mejorar constantemente actitudes si hemos de ejecutar un buen concierto.
Pretenden una boina llena de dinero, y lo que entregan es una discordante melodía que no gusta a nadie.


Esa es la gente que hace su trabajo de la forma: 'hay se va...', Que piensa en términos de 'me vale...', y que cree que la humanidad tiene la obligación de retribuirle su pésima ejecución, cubriendo sus necesidades. Es la gente que piensa solamente en sus derechos, pero no siente ninguna obligación de ganárselos.

La verdad, por dura que pueda parecernos, es otra. Tú y yo, y cualquier otra persona, tenemos que aprender tarde o temprano, que los mejores lugares son para aquellos que no solamente afinan bien ese violín, sino que aprenden con el tiempo también a tocarlo con maestría.

Por eso debemos de estar dispuestos a hacer bien nuestro trabajo diario, sea cual sea. Y aspirar siempre a prepararnos para ser capaces de realizar otras cosas que nos gustarían. La historia está llena de ejemplos de gente que aún con dificultades iniciales llegó a ser un concertista con ese violín que es la vida. Y también, por desgracia, registra los casos de muchos otros, que teniendo grandes oportunidades, decidieron con ese violín, ser mendigos musicales.


La verdad es que dispon de tu 'libre albedrío'. Tú puedes hacer algo grande de tu vida, o hacer de ella algo mediocre. Esa es tu decisión personal.

Desconocido



12 comentarios:

  1. Buena reflexión sobre la Actitud, como nuestra propia responsabilidad
    para desempeñarnos bien en el rol que nos toca o elegimos estar.
    Planificar tu propio desarrollo, actualizándote siempre y de ser posible con el mismo entusiasmo del maestro al sacar las melodías del violín.
    Hay una frase que dice

    "El éxito está compuesto por un 90% de esfuerzo un 5% de talento y un 5% de originalidad."

    Buen post Sak ;), enseñanzas para la vida.
    Un beso

    ResponderEliminar
  2. Una lástima desconocer al autor/autora porque el texto es soberbio. Bueno de verdad.

    La historia del violín es tan clara que casi sobran comentarios. Y repito que me ha gustado mucho.

    Un gustazo venir por aquí Sak, y más hoy. Un abrazo así de grande.

    ResponderEliminar
  3. Una historia muy hermosa.. en esas calles de París..

    me quedo con el violín y esa reflexión sobre la actitud del hombre, como en la vida que tenemos que afinar el violín de nuestras capacidad para triunfar..

    saludos fraternos
    con el cariño
    de siempre.

    un abrazo muy grande
    un beso
    que tengas una semana muy bella

    ResponderEliminar
  4. HOla:
    ¿Es eso que escucho el violín de la vida?
    Besos enormes en sonata.

    ResponderEliminar
  5. Me gusta esa frase que me pones, Auroraines, y creo que lleva mucha razón.

    No ponía el autor, Chesana, esa es la pena...

    Sí, Adolfo, yo estoy segura que tú si afinas tu violín.

    Si, Jesús, nuestro violín de la vida...

    Muchos besos para todos con cariño.

    ResponderEliminar
  6. Sakkarah, cuando puedas pásate por mi blog, www.oceanica.ohlog.com, que ahí te he dejado una sorpresita.

    Besos.

    ResponderEliminar
  7. Muchas gracias, Marta. Ahora mismo me paso.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  8. Y seguiremos afinando las cuerdas que hacen la melodía de nuestra vida...

    Besos de lunes de junio soleado

    ResponderEliminar
  9. Significativa historia, Sakkarah. Muy digna de tu blog!
    Gracias por ella y gracias por continuar!


    Mis afectos sinceros!

    ResponderEliminar
  10. Seguiremos, Nur, e intentando hacerlo cada día mejor...

    Muchas gracias, J.M. Rosario

    Un beso muy grande para los dos.

    ResponderEliminar
  11. La historia esta muy bien en cuanto la enseñanza que deja sobre la superación.
    Probablemente el violinista que tocaba muy bien, había llevado una vida muy distinta del mendigo.
    Seguramente a parte de tener talento, también estudió en buenas escuelas, quizás el otro no tuvo las mismas posibilidades.
    Otro tema es la actitud del mendigo que en lugar de alabar al violinista insistía en que era su violín el hacedor de la melodía.
    Un besín.

    ResponderEliminar
  12. Es cierto, Od, que no todo el mundo tiene las mismas oportunidades; pero...también es cierto, que no todo el mundo sabe aprovecharlas cuando pasan.

    Muchos besos, preciosa.

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...