lunes, 6 de julio de 2009

Autor imagen: Phoenix 99


La España de Isabel de Portugal (Lisboa, 1503-Toledo, 1539) y del emperador Carlos V (Gante, 1500-Yuste, 1558) fue famosa y conocida además de por las conquistas y posesiones del emperador, por la moda y costumbres establecidas por la corte. Se extendió por Europa la sobria elegancia española y el gusto por las telas lisas y negras; además de numerosos cortes y géneros textiles.Todos los comerciantes europeos, que eran finalmente los que imponían tejidos y formas en las cortes europeas, venían a España a adquirir en grandes cantidades sombreros segovianos, bonetes de Toledo y talabartes cordobeses, que eran cinturones de cuero de los que colgaban los tiros que sostenían las espada o sables.

En la Europa del siglo XVI, lo que más sorprendió a los comerciantes que llegaban a España, fueron los distintos usos que se daba aquí a los tejidos de punto de lana; desconocidos hasta ese momento en las distintas cortes europeas, sobre todo la alemana y que habían puesto de manifiesto al vestirlos los nobles y cortesanos españoles que viajaban por toda Europa, enviados por el emperador Carlos V (Gante, 1500-Yuste, 1558).Fueron así, adquiridos en grandes cantidades para su comercio europeo, y las damas como Isabel de Este y de la reina de Escocia María Estuardo (Linlithgow, 1542-Fotheringhay, 1587) alardeaban de vestir a la española.

Es desconocido, el hecho de que los actuales hábitos de limpieza no han estado siempre tan extendidos. Es de destacar el hecho, bien documentado, de que los cortesanos del Renacimiento europeo no eran tan limpios como parecían bajo esos ricos trajes de terciopelo, joyas y brocados. Sólo decir que en aquella época sólo se lavaban por completo una o dos veces al año. Para disimular los malos olores corporales se usaban de forma exagerada perfumes y afeites, cosméticos de la época.

La falta de hábitos de limpieza en el siglo XVI, era consecuencia lógica no sólo del pudor ante la desnudez, sino también de la carencia de baños privados. Además hay que destacar el hecho de que a principios de este siglo se cerraron los baños públicos, principalmente por el hecho demostrado de que en ellos se transmitían con más rapidez las infecciones más mortíferas de la época, como la peste negra. Todo ello contribuyó al desarrollo de enfermedades y al envejecimiento prematuro de los cuerpos.

Existía una tradición castellana que databa del siglo XIV, y se instauró tras las legendarias sospechas de “cambiazo” originadas con Pedro I el Cruel (Burgos, 1334- Montiel, 1369), de quien se decía que no era hijo legítimo del Rey de Castilla y León entre 1312 y 1350, Alfonso XI (Salamanca, 1311-Gibraltar, 1350) y María de Portugal; hechos, que por supuesto no se han podido demostrar.

Según el famoso historiador del vestido francés, Giafferri, existía a mediados del siglo XVI una ley sobre el lujo que reservaba los colores granates y escarlatas únicamente para infantas y princesas. Es decir, ninguna mujer podía distinguirse ni exhibirse con estos colores en público.

Desconocido

http://www.portalsolidario.net/



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