lunes, 6 de julio de 2009

El espino.


Al lado tuyo, pero no
de tu mano: así te miro
andar por el jardín
de verano: las cosas
que no pueden moverse
aprenden a mirar. No necesito
perseguirte a través
del jardín; en cualquier parte
los humanos dejan
señal de lo que sienten, flores
esparcidas en el polvo del camino, todas
blancas y doradas, algunas
levemente alzadas
por el viento de la tarde. No necesito
seguirte adonde estás ahora,
hundido en la ponzoña de este campo, para
saber la causa de tu huida, de tu humana
pasión, de tu rabia: ¿por qué otra cosa
dejarías caer todo aquello
que has acumulado?

Louise Glück


5 comentarios:

  1. "Las cosas que no pueden moverse aprenden a mirar"... Me gusta.
    Lo mismo sucede con las personas que temen abandonar el lugar que ocupan.
    Un besito

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  2. Humano, eso es, ser humano para dejar rastros humanos,

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  3. Se me ha adelantado Elen, me quedo con la misma frase que ella y con su reflexion.

    Temor a abandonar lo que "tienen" cuando no tienen nada más que recuerdos.

    Biquiños

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  4. Ceo no ser la primera en decir,
    me encanta lerte,este bolg es fantástico,segura seguidora.
    Un abrazo.

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  5. Muchos besos a todos. Os había respondido, pero se me borró todo.

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