sábado, 25 de julio de 2009

Estaban...


Estaban sentados alrededor de la mesa, pero no todas las caras dejaban traslucir su verdadera personalidad. Los dos se miraban de manera furtiva y cómplice. Su relación era un secreto a voces, pero ellos no lo sabían. No se daban cuenta de que cada uno de sus gestos les delataba.

Ella era más fría, menos interesada en él; pero él era un volcán desatado, un esclavo de otra voluntad. Los ojos de él eran diáfanos, su interior recto, y sus intenciones claras. Ella era una máscara, y todo lo calculaba. Acababa de firmar un contrato de adoración para una eternidad, y no valoraba su suerte; seguramente porque había sido demasiado fácil.

No siempre el tiempo desempolva y limpia los maquillajes añadidos. No siempre termina saliendo a luz lo verdadero. Demasiado triste, pero la vida sólo es un juego que hay que aprender a jugar. Su mayor componente la mentira.

Siguieron comiendo, ella lo hacía con glotonería. Ya nadie reparaba en ella, ya nadie confiaba en él.

Sakkarah




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