lunes, 14 de septiembre de 2009

Después...


Después de la máxima belleza, segaron todas las estrellas
Hoy es noche cerrada, y las nubes grises cubren las luminarias del cielo.

No sé leer sobre el esmalte de la bóveda celeste, y por lo tanto, nada comprendo.
Han quedado marchitas la flores, y mi boca calla ante el imposible.

Con los arroyos diré mis últimas palabras,
y en ti estará ponerle dique para proteger el sentimiento.

Como el viento pasa el amor, y lleva una solemne pregunta.
En tu respuesta está la luz de mis ojos.
Inclino mi oído en espera de tu voz.

Mi amor echó raíces de roble, y firme se sostiene.
Sólo perecerá ante la tala.
En tus manos el hacha y la caricia.


Sakkarah




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