lunes, 28 de septiembre de 2009

Me encontraba...


Me encontraba dentro con holgura, nadaba feliz, aunque no era mi medio; pero alguien empezó a soplar hasta marearme. Aún tiritan mis deslavadas alas. Ha sido muy arduo el trabajo de hacerme paso por este contenedor de flores. Este tubo tan estrecho que he tenido que escalar, tan falto de luz, y esperando ver el día entre tallos que no me aportan nada, para ir a parar a unas flores que no llaman mi atención.

Soy el colmo de la fortuna. Una mosca aciaga a la que todo le va mal. No he podido ver el sol, ni viandas dulces. De repente me he encontrado en este lugar húmedo y rosáceo, con una tira de carne que me golpea. El local en que me encuentro es cerrado por pequeñas moles de un elemento blanco que no sé describir, con brillo. Casan las dos partes, como si se tratara de apisonadoras, y hay que tener cuidado de no quedarse en medio. Al fondo una caverna con una campana colgando, de la que no tengo pensado tirar.

Decidí arriesgar penetrando las grutas, y todo riesgo suele lleva a un instante feliz. He bajado corriendo por tubos flácidos y arrugados. Todo dentro de su humedad característica, casi salgo mareada por la vertiginosa bajada, pero al final...¡Una mierda! Sí, todo esfuerzo lleva su recompensa, y yo he sido la primera en llegar a ella por esos vericuetos intrincados.

Sakkarah



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