miércoles, 9 de septiembre de 2009

Pese a ...

Autor imagen: Rembrandt


Pese a que ya durante el siglo XVII, los hábitos de higiene y limpieza iban cambiando a mejor; lo normal era que tanto hombres, mujeres y niños se cambiaran de ropa interior no más de una vez al mes. Este cambio aprovechaba la limpieza, también mensual, de su propio cuerpo. Ciertamente en aquel tiempo era todo un lujo darse un baño, ya que no se disponían de las comodidades actuales, tales como el agua corriente y caliente.

Otra costumbre del siglo XVII referente al aseo personal, era el hecho de la aceptación popular, de que lavarse con frecuencia era perjudicial para la piel, los cabellos y los dientes. Por eso las damas, para su aseo matinal, acostumbraban a lavarse el rostro con una tela blanca, empapada en agua. Por el contrario, usaban gran abundancia de perfumes, pastillas de anís y toda clase de cosméticos para ocultar o camuflar los posibles malos olores.

Autor: http://www.portalsolidario.net/



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