miércoles, 16 de diciembre de 2009

La estancia...


La estancia había quedado lista, todo estaba en condiciones para el nuevo acontecimiento.

Ella llegó al lugar pidiendo ayuda con premura, y no había tiempo que perder. Acudieron dos vecinos, preocupados por tanto misterio y urgencia.

Estaban a la espera, sólo él haría posible que todo llegase a buen puerto, pero se demoraba demasiado.

Ya estaba preparado el instrumental, y las tenazas relucían con sus puntas envueltas con trapos para no dañar al tirar. En la palangana estaba el agua, y ella tenía ya sus piernas abiertas, apoyadas, y sujetas de tal forma que no las pudiera cerrar.

Las mujeres que la atendían, dudaban. En el fondo, y por el retraso, sabían que la acción recaería sobre ellas. Fue entonces cuando Felipa cogió las tijeras para poder cortar el cordón. La otra sabía que de sus brazos dependería todo.

En la antesala, los vecinos esperaban un sonido. Ello les indicaría que todo había salido bien. En esos momentos pasó el Dr. Falki, apurado. Al entrar en la estancia, pregunto:

- ¿Qué es esto?
- Una parida, Dr. Falki- Contestaron al unísono.

Los vecinos, impacientes seguían esperando el sonido que no se producía. Unos instantes después salió la comadrona portando en sus brazos una H. Se la mostraba orgullosa a los vecinos, que la felicitaban por haber hecho posible el feliz alumbramiento.

Sakkarah




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