miércoles, 2 de diciembre de 2009

La montaña.



La montaña se había visto cubierta por los hielos, su corazón frío la alejaba, la hacía inhóspita. El sol se ocultaba como si necesitara de su alegría para aparecer radiante.

Azotaban fuertes vientos contra ella, y, a la mirada del viajero, aparecía hierática, distante, incluso tenebrosa.

El desgaste de los días la iba achatando, se iba a dejar envejecer. Pero la vida, en sus giros llevó al águila a anidar en ella. Todo el interior de la montaña, al sentir la huella que dejaba el ave, se removía. La naturaleza dio paso un milagro de alegría. La cubrió de ternura la hierba. Los árboles la acariciaban con su sombra, el sol la daba vida.

A sus pies, muy escondida nació una flor preciada llenándola de sentimiento. Su orquídea silvestre cada noche se renovaba en ella cuando el ave reposaba en su dominio.

El águila la llenaba de primavera.

Sakkarah




7 comentarios:

  1. Un tierno relato
    en donde la más helada e inhóspita montaña
    puede despertar a la vida
    con el calor que desprenden
    los que a ella llegan.


    Abrazos

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  2. Me ha encantado, así es la montaña, se muestra dura y helada y después milagrosamente todo reverdece.
    La ilustración estupenda también.
    Besitos.

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  3. Muy bonito y esperanzador, hasta lo que parece más inhóspito y frío puede revivir y florecer.
    Un beso

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  4. Es la prueba de que hasta un corazón frío si recibe calor, puede florecer.
    Me has gustado mucho, preciosa imagen tiene luz.

    Besos
    Zíngara

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  5. Que cada montaña tenga su águila.

    Besos

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  6. Muy hermoso y profundo el relato. Lo especial de la poesía y la prosa poética es la capacidad que tiene para crear bellas imágenes multidimensionales. Y es profunda porque aún tomando elementos de la naturaleza, reales en sí mismos, transporta hacia reinos más sutiles donde el alma encuentra su propia expresión y belleza.

    Preciosa metáfora de la sabiduría, cubierta de ternura por la hierba, regada por las aguas en deshielo de la montaña, tierra fértil de la que nacen orquídeas silvestres, alimentada por el suave aleteo, delicada brisa, de emperadores de ciudades y montañas...

    Un fuerte abrazo

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  7. Marisa, Od, Auroraines, Zingara, Trini, y Myseld.

    Besos con cariño.

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