miércoles, 3 de marzo de 2010

En la colina


En la colina distante, las nubes se hacen ojos. Negros como la amargura no descansan; son vigías en el aire que protegen la colina de otros pasos. Ojos que no han calado como lluvia en ella, y son amargados algodones adyacentes.

Tiene un escudo de piedra que no se tambalea, y unas alpargatas rotas quedan al pie, acostumbradas a los valles.

Los espíritus danzan haciendo la noche. Se ciernen como oscuridad, opacando la luz. Hay un río navegable para huir, pero la atalaya del pensamiento se mantiene firme.

En la angostura cercana se mantiene la hierba verde, y hay pestañas que velan los sueños, y amparan una dosis de humedad en el iris.


Sakkarah




11 comentarios:

  1. Un abrazo y un beso, por escribir tan bonitamente.

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  2. Mucha gracias por el piropo, Anónimo.

    Un beso bonito.

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  3. Hermoso el texto de hoy,gran belleza y profundidad como siempre en ti.

    Y si no voy mal encaminado la "cima" del pensamiento auna de sus cimas,de la soledad de ese lugar con su gran mirada y frialdad.

    Un beso Sakkarah,y ya sabes crea crea que si uno se destruye.... jeje.

    Admiro el filo de tu creacion.
    Cuidate.

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  4. Gracias por tus bonitas palabras, Silencio.

    Yo admiro mucho lo bonito que escribes...

    Un beso.

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  5. No he entendido este texto tuyo.

    Al principio, se supone que los ojos son amenazadores, pero sin embargo dices que protegen la colina de otros pasos (que yo entiendo que son de ella).

    Lo mismo me pasa con la idea de los espíritus que danzan y que me traen de nuevo la idea de oscuridad, cuando en el texto queda implícita la sensación de que la colina es la atalaya y el territorio de ella.

    Me gustaría que profundizases sobre ello y me lo explicases con alguna frase más que darme las gracias por el comentario.

    Por supuesto, nada que decir sobre la estética.

    Abrazos.

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  6. Hola, Anónimo, gracias por interesarte por el escrito, por el significado de su contenido. Intento explicarte:

    La colina es alguien a quien se quiere alcanzar, pero no hay manera de acceder, esta rodeada de personas que no parecen gratas, ni que benefician a ese alguien colina.

    La protección es enorme, y ella se queda al pie, sin alcanzarla. Hay una manera de huir, pero el pensamiento, representado en la atalaya, es firme, no quiere desistir de su sueño.

    Mientras, lo que hay alrededor de ella, se mantiene verde, son cosas agradables, que hacen que aun sea capaz de soñar, de emocionarse.

    Lo escribí hace tiempo, y siempre es lo que inspira el momento; pero creo que es semejante a lo que te cuento ahora.

    Un beso.

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  7. Vale sak, gracias por tu comentario.

    Entendía lo contrario precisamente. que ella era dueña de la colina, que podría representar su territorio o incluso su voluntad y no comprendía como las nubes y los espíritus podían aparecer como amenazadores cuando al mismo tiempo resultaban protectores.

    Si ahora lo he entendido bien, es una alegoría de como uno tiene que mantenerse incolumne al desaliento y luchar por sus sueños, aunque la realidad esté rodeada de nubes negras y agresoras.

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  8. Gracias por tu comentario, Anónimo. Ella era esas alpargatas qeu se quedan al pie, por no poder llegar a su cima.

    Un beso.

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  9. !!!Hola!!! Que el q te inspira, no deje de hacerlo nunca, para nuestro gozo. !!!!Gracias por compartirlo con los q te leemos a diario. Desde el fin del mundo Charrua.

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  10. Muchas gracias, Anamaría por leerme. Me hace ilusión que me leas.

    Muchos besos.

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  11. SAbes amiga, esa historia no me es desconocida en alguien real.
    Te contaré algo, la colina se dio cuenta y las alpargatas llegaron a la cima.
    La justicia divina existe.
    Un beso.

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