miércoles, 16 de junio de 2010

El mal


Se alejaba con la cabeza agachada, y yo no hice nada por retenerle. Llevaba entre sus manos basura, y una vara larga para pinchar las almas. El hedor iba perdiendo fuerza, y se tornaba la estancia algo más respirable. No sé como fui capaz de hacerle frente, nadie tiene respuestas a un conato de valentía. Yo retorcí la esponja de mi piel, y corrían ríos negros de fango que había empapado en su presencia. Todo como un río caudaloso y rápido, tomó la puerta hasta llegar al asfalto. Allí, como la lluvia cuando el sol la mira fijamente, se evaporó.

Subterráneo corre para aflorar en cualquier parte en la que se le de cabida. En el mejor de los sueños se cuela empapando el alma de una sustancia gris. La hiere hasta desposeerla de la luz, opaca su reflejo, e intenta apoderarse del corazón plenamente. Enseguida dispone del asidero de la cobardía para poder sujetarse; pero la valentía se pasea cerca, por si acaso alguien quiere montarse en su pescante.

Un ser navega en el lago dulce y turquesa. El bien mece las aguas en melodía armónica, una vez más ha vencido a su mayor enemigo y compañero, el mal.

Sakkarah




Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...