sábado, 5 de febrero de 2011

Caminar


Caminar creyendo que no hay nada después, pero hay una ciudad poblada con perros y personas.

La ciudad la acerca el viento y los ojos se achinan mirando el cielo.

Cada vez abarco con la mente menos gente, todas van muriendo dentro y terminaré yo sola.

Llueve y las palabras no salen, tienen alergia a la humedad. Las gotas van socavando el suelo, y el azul se refleja en cada charco expuesto para apagar al sed.

Llevo tanto camino hecho que todo es llano. Una llanura inmensa que se pierde en el horizonte. Me acompañan los pájaros que beben de la lluvia y mueven con lentitud las alas pues ya no hay vegetación que les dé cobijo para el descanso. Sol y asfalto, los edificios se pierden imbuidos por las luces artificiales. Las ruedas de los coches han crecido tanto que se han comido la chapa, se amontonan y ruedan hasta perderse. No permito dañar los lomos de los animales que corren galopando hacia ese horizonte que todo lo pierde.

Ya no queda nada, suelo, pájaros, camino llano, sol, horizonte… Misterio y soledad en la mente.

Sakkarah
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