jueves, 17 de marzo de 2011

Ser feliz


El primer paso para ser feliz es creer que podemos serlo. Y una vez que uno se lo cree hay que evitar dejar de creerlo. Cuando ese 5% del que hablas, es decir, lo que no depende de nosotros, se nos presenta como un malvado rey que viene a torturar nuestra paz y sosiego, mejor instaurar la república y cooorrtarrrrle la cabeza, como en la reina roja de Alicia en el país de las Maravillas. Al final, la batalla la gana la reina blanca, con ayuda de Alicia, el sombrerero y el conejo. Y es así como puede vovler a su casa, sabiendo que el amor por conveniencia que le habían preparado sus familiares la volverá infeliz. Entonces Alicia le dice a su prometido, lo siento pero creo que soy demasiado joven y demasiado lista para meterme en este fregado.

Todo se ha de decir, que Alicia continuó viendo conejos por el resto de su vida, jajajaja, pero fue feliz como una perdiz. Qué quiero decir con esto, que aprender de la gente y de las cosas que nos pasan tiene su sentido, que nos hacemos grandes y chiquitos, pero que somos nosotros los que hemos de decidir si tomamos un brebaje u otro. La cuestión está en saber encontrar la llave para poder traspasar la puerta sin hacernos daño.

Y yo he descubierto una cosa. La peor pesadilla es uno mismo y su mejor amigo también. A simple vista esto parece un problema, por eso hay que estudiar matemáticas, jajaja, y luego aprender a escribir la historia de nuestras vidas borrando lo que ya no nos sirva o reescribiendo de nuevo el libro, nuestro maravilloso libro.

Primero en buscar la armonía dentro de tí. Después en recuperar ese coraje del alma que te guía hacia ese ensueño y luego hacer que pensamientos y sentimientos les sirvan y no entorpezcan su camino. Luego, actúa. En el nivel de la serpiente, los pensamientos y sentimientos no tienen cabida, se actua y punto. Y todo ello debe suceder en el mismo momento para lograr que los ensueños se hagan realidad.

Las pesadillas aparecen en nuestras vidas y en nuestros sueños ( los de dormir) cuando no tenemos control sobre los acontecimientos. Eso es paralizante. Pero comprender nuestros miedos es un arma potente con la que enfrentalos. Fausto, vendió su alma al diablo, a su demonios internos y luego no supo como cambiar su destino. Y la pobre Margarita se encaminó directamente al cielo sin comprender que es lo que había pasado. Todo un drama para dos personas que se querían.

Lyra
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