lunes, 23 de mayo de 2011

Felicidad

Ni siquiera la felicidad se puede alcanzar y conservar sin lucha; es un don, una sorpresa y un deber: ser desdichado es querer serlo o al menos aceptar serlo. Por muy "dotado" que se esté para la felicidad, y ella lo estaba, ésta nos e logra sin lucha: la felicidad se construye. Se persuadió de ello tan pronto que, en 1929, cuando relee sus cuadernos de 1927, se corrige enérgicamente. El 9 de mayo había escrito: "Los hombres tienen la obligación de aferrarse a la felicidad que les impide pensar en la muerte, pero la felicidad siempre será una diversión". En el margen leemos: "Mayo de 1929 – No. Rotundamente, no. Lo único real es la vida puesto que la muerte no se piensa". La tarea más elevada, e ineludible, es vivir y ser uno mismo. Vivir no es solo una pasión, es un deber, un trabajo, una prueba, una obra. Vivir es golpear de frente y con fuerza, extraer bloques, esculpir. "Tallar" su vida en la roca de los días, de los amores, de los libros, de los seres, de las palabras; en una materia carente de ductilidad y de suavidad.





Simone de Beauvoir (Danièle Sallenave)
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