miércoles, 16 de noviembre de 2011

El amor...




El amor es la fuente de todo. Una persona sana, es una persona que se siente querida, que disfruta queriendo y que vive en sintonía armonizándose con esa fuente, ese manantial del que mana toda forma de vida inteligente. No estoy hablando de la naturaleza, sino de emociones procesadas por hombres y mujeres que piensan en la finitud de sus días. Solamente ese pensamiento ya nos provoca malestar. Esa duda, ese miedo, esa incertidumbre e inseguridad es como la grieta que se forma en la montaña, que tambalea lo que de fuerte hay en sus cimientos. Es increíble lo que puede conseguir o no una creencia arraigada. La enfermedad estrella de este siglo, más que una falta de responsabilidad, es debida a una falta del sentido de la existencia. Es cierto que experimentar la trascendencia sana.



Lyra
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