miércoles, 21 de diciembre de 2011

El alud...


Foto de Kamshots





El alud esférico caminaba al revés, subía cuestas, pero no dejaba de arrollar la nieve haciéndole la competencia a los quitanieves que subían y bajaban el puerto.

Cada vez un poco más cansado y jadeante, el alud subía hacia la plaza del pueblo, revolcándose en todos los ventisqueros. Se encaminó a darse una fiesta, se lanzaría por la calle más empinada del pueblo “el cantón” y sería cuesta abajo, para poder descansar y aliviar sus pulmones del esfuerzo. Terminó como una caja sonora llena de risas, al lado del río. En la redonda y enorme bola se abrieron unas grietas con forma de ojos. Todos los niños corrieron a fijarse en ellos y alucinados veían el reflejo del agua en el espejo más nítido jamás conocido. Aquellos ojos les imbuían hacia el reino de los cuentos. Cada uno de los niños terminaba en su interior deslizándose por un tobogán que le llevaría al cuento más escuchado.

Tras unas horas, aparecían a los pies del gran alud, como borrachitos de fantasía, y en sus ojos se reflejaba toda la ilusión que atesoraban los sueños.

De nuevo, la bola gigante tomó impulso y siguió rodeando el pueblo, llevando a niños y mayores en procesión. Mientras rodaba, esta vez, dejaba escuchar millares de campanillas que debía tener dentro. Unos cuantos metros más allá, de nuevo en la plaza, se paró rendida y dando vueltas sobre si misma, como si estuviera mareada. Una vez quieta, sus grandes ojos miraban abarcando a todos, la profundidad de su mirada calaba en el alma de cada uno de los seres que la admiraban. Pasaron unos minutos tensos, expectantes, llenos de extrañas vibraciones, hasta que de repente rompió dejando paso a millares de cristales preciosos como estrellas, luces de colores, que como arco iris, enlazaban a la gente; el aire se hizo cielo, y todos Universo. Uno era un planeta, el otro una estrella, el de más allá agrupaba una galaxia, el otro formaba un agujero negro…

No, no había dinero, habían desaparecido todos los comercios y los bancos quedaron convertidos en carromatos cargados de helados. El gran alud, al estallar, había dejado esparcido el espíritu de la Navidad con todo el brillo que produce el sentimiento.

Sakkarah

4 comentarios:

  1. Muy bonito tu cuento navideño, ojalá pasara por aquí este alud :)

    Besos.

    ResponderEliminar
  2. Seguro que sí y un alud con mucha más felicidad, ya verás.

    Muchas gracias. Un beso, Pedro.

    ResponderEliminar
  3. !!!Y como dicen los españoles Ole Ole y Ole Sakkk bonita!!!!!que esa bola llegue a los sitios mas necesitados y brinde esa ilusion q trae la Navidad: !!!!Felicidades Y q Dios te bendiga!!!! q sigas compartiendo con nosotros tus bellos cuentos. Abrazososososos y chispitas de chocolateeeeeeeee

    ResponderEliminar
  4. Muy bonito tu cuento, me ha encantado.

    Felices Fiestas con todo mi cariño SAK

    Pilar

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...