sábado, 7 de julio de 2012

Aquí...


Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,
y con pobre mesa y casa,
en el campo deleitoso
con sólo Dios se compasa,
y a solas su vida pasa,
ni envidiado ni envidioso.

Fray Luis de León

4 comentarios:

  1. A veces, algunos suelen perder la llave del candado de la prisión de la envidia. Un abrazo.

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  2. Malo es perder ese candado...

    Malísima la envidia, causa mucho sufrimiento, y el envidiado, mientras crece y crece...

    Un beso, Sebastián.

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  3. Oye, Sakk, en cuanto empiece el nuevo curso académico, te aviso para que vengas a echarme una mano con el menosprecio de corte y alabanza de aldea. Seguro que mis alumnos estarán encantados de aprender el Beatus Ille de tus labios.

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  4. :) Jejeje, que bonito eres Juanjo.

    Un beso enorme, enorme.

    cuánto hubiera dado yo por tener un profesor como tú...

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