jueves, 9 de agosto de 2012

A veces nuestra mano...


A veces nuestra mano es tortura para el bosque y en vez de descomponernos entre los haces de luz, talamos los árboles sin piedad.
El misterio ronda sus caminos intentando detener la tala y los incendios, pero el misterio tiene la faz débil del hombre despreocupado, derrotado.
Entre el fuego chillan las ánimas de las hojas y la ceniza hace que la vista se vista de tonos grises.

En su cara amable. las ardillas, los niños, los pájaros y las ramas, son amigos.

Las mariposas, libres, rondan la belleza y entre las tonalidades verdes se pierde el pensamiento. Una pluma cae de manera delicada pasando directamente a adornar mi cabeza. Llevo la mirada llena de azul, de paz. Llevo la conformidad con todo lo perdido, con todo lo que no puedo ser ni alcanzar.

El alma se enreda entre la jungla sin perderse y el amor protege la tierra, lo empapa para devolverlo en una borrachera de color.
Libélulas negras y naranjas. Odio y amor, hombre y monstruo.

Sakkarah
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