domingo, 5 de agosto de 2012

Rozaba su espalda


Rozaba su espalda, y se sentía feliz. No tenía nada, ya era totalmente etérea, y esa era su recompensa: unas incipientes alas blancas, porque ese color deberían tener, no las concebía de otro modo. Las acariciaba diariamente con sus finos dedos, y se sentía volar. Viajaba por encima del bien y del mal, sobrepasaba los sentimientos hasta hacerlos leves como las plumas que le irían saliendo.

Pronto tomaría impulso, y hasta se podría columpiar en la luna. Se pasaría la madrugada contando las estrellas al rozarlas, incluso se podría montar en un estela, y darse un viaje sideral; pero, como siempre, eso de tener buenas amigas todo lo estropea. Ya se estaban poniendo pesadas con que debía ir al médico, incluso me recomendaban yoga para la espalda, No es que me guste contarles mis cosas, pero les tuve que adelantar el secreto de mis alas. ¡Qué gente tan incrédula!, entre ellas se miraban, me miraban, e insistían con más fuerza en que fuera a la consulta.

Al fin decidí hacer caso, y me presté a que me hicieran un reconocimiento. Tuve que dejar que la doctora me tocara las alas. Ella menaba la cabeza preocupada, me miraba. Se estaba pareciendo a mis amigas. A mí ya me estaban cansando, y dije: ¿me puede decir qué pasa?

Ella empezó a dar vueltas a las palabras, tardando bastante en llegar al final. ¡Vaya preguntas me hacía!, que si había tenido muchos problemas, muchas penas. Pues, ¡claro que sí!, las tuve todas. Y ya dio paso al veredicto, mientras yo me mantenía ilusionada pensando en la extrañeza que le habría causado ver alas en un ser humano.
…………….

Disculpen que el silencio se haya hecho tan espeso, ya no puedo seguir, me faltan las palabras. Se me han salido las dos paletillas por el peso de las penas, tengo una joroba más que incipiente, y galopante. Dentro de poco me enviarán de compañía para los dromedarios.

No sueñen, que si lo hacen, se les deformarán los huesos.

Sakkarah

2 comentarios:

  1. Especial he sentido este momento de lectura en tu blog.



    Un placer leerte siempre..

    Un abrazo
    Con mis Saludos fraternos de siempre..

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  2. Alas para volar! De largas plumas y etéreas transparencias. Hay que aprender a llevar su peso!.

    Conozco a una persona que presumía de que ya le habían salido alas y quería volar, que era muy feliz, que era libre! Está viajando con ellas pero dudo que aguante mucho tiempo su ritmo y su peso.

    Me ha gustado tu entrada
    Un abrazo

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