jueves, 17 de enero de 2013

Lobo

Ahí está en su cubículo metido, un tanto impaciente en su personalidad arrolladora. No puede verme, pero juega a imaginarme. Es fácil conocer por donde atacarme, y a ello juega con sus zarpazos cortos y cariñosos.

En nuestra soledad buscada nos relacionamos. A él le reafirma en su monte, a mi me mata. Soy como la oveja perdida en su espacio, donde es rey, y no hay pastor que se atreva a acercarse. Nadie conoce la nobleza del lobo.

Nunca daña a las caperucitas que ven sus fauces. Se acerca y se aísla ante el peligro. Educado, pide permiso para comerse una oveja, no traiciona ni miente, no lo necesita. En sus manjares está lo mejor de cada rebaño.

Una caperucita cansada ante un lobo de vuelta. Un escenario absurdo en un mundo de feroz lealtad.


Sakkarah


6 comentarios:

  1. Quien sabe si al final aparece un apuesto cazador...

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  2. Es mucho más noble que el hombre, solo ataca para supervivir, no por gusto ni ambición como hacen los humanos.

    Un beso Carmen

    Pilar

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  3. Estoy segura que si, Osane...

    Un beso.

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  4. ¡Qué casualidad! Tengo entre manos unas pocas líneas en forma de borrador acerca de Caperucita y su falaz indumentaria.

    Por cierto, ¿Perrault o los Grimm? Yo, aquel.

    Un abrazo feroz.

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  5. No sé que decirte... Pero creo que tambiénme uqedo con Perrault.


    A ver si me permites leeresas letras, seguro que tiene que ser buenísimas.

    Otro abrazo igual :) y un beso.

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