jueves, 7 de marzo de 2013

El caballero y yo XII


Caballero, he oído que la ambición del corazón puede dar la felicidad, pero lo dudo, creo que mi corazón es ambicioso. El corazón no ambiciona competir, ni hacer daño. Cuando intentamos hacer grande el corazón, a la vez podemos ser generosos con los demás. Y si los demás nos arropan, el aún crece más. Cuanto más das, más recibes. Eso es así; pero… Eso es así en el amor que no es el de enamorado.

Quien ama de esta otra manera, cuanto más da… puede ser que obtenga menos. Al menos eso me ha demostrado la vida. Debe ser que este tipo de amor hay que dosificarlo, hay que entregarlo de manera inteligente y no a borbotones… Somos difíciles los humanos, y no sabemos dejarnos querer. Nunca estamos satisfechos, siempre necesitamos más, y eso puede acabar con el amor romántico.

No es la vida más fácil para los demás seres, es que nosotros nos complicamos la vida, quizá por la codicia, o por otras tantas cosas. Todo nos termina haciendo infelices.

Amaré en el silencio, sin esperar nada de vos, dejándoos espacio y aire. Ya solo deseo vuestra felicidad, porque la mía no la veo ya posible. O quizá la tenga que buscar con sosiego.

Sakkarah
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