martes, 2 de abril de 2013

Al escuchar...

Al escuchar una música, cierras los ojos, y el sentimiento toma una fuerza enorme que te envuelve totalmente. Entonces representas un sueño, y parece que es sumamente real, como si lo vivieras. Cobra una intensidad tan enorme, que piensas que debería llegar al otro, que en ese momento, tienes que rozar su mente…

No es así, el otro, estará ocupado en sus asuntos, totalmente ajeno a tu sueño, y sin reparar en ti. Y en caso de que la intensidad le pudiera rozar, jamás lo vería con la belleza que tú lo sentías, sino como algo totalmente carente de valor.

Pero ese pensamiento, su fuerza, no se perderá. Hecho ondas llegará a alguna otra parte del espacio, o trastocará el tiempo.


Sakkarah
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