jueves, 16 de mayo de 2013

Cartas postumas

El próximo año 2007 se cumplirá el I Centenario de su llegada a Leonor, bueno para mí, he de confesárselo, Soria es Leonor, pequeña y coqueta como una flor silvestre. Como usted bien recordará su llegada a Leonor fue en 4 mayo de 1907, esta chiquita gran ciudad tenía en aquellos años unos 7.000 habitantes, es la antigua gran Numancia, que ahora llaman por cuestiones culturales «la bien cantada» o también «la ciudad de los poetas», debido a las estancias de Gustavo Adolfo Bécquer y de Gerardo Diego. Leonor se prepara para este centenario y nosotros, mi mujer y yo, nos adelantamos a este acontecimiento para buscarle en sus calles, en sus monumentos, en sus plazas y placas, también, cómo no, por la ribera del Duero en su famosa "curva de ballesta", por tierras de Alvargonzález y Almenar de Soria, porque además he querido salir de los libros, ensayos y artículos hernandianos, y hemos venido a buscarle, hemos recorrido pueblos, calles, plazas, monumentos, con la sola intención de intentar percibir la misma atmósfera que usted respirara en las alamedas del Duero, en estas calles tachonadas de blasones y sillería que son como libros en los anaqueles de historia. En Soria hay una plaza que lleva su nombre por la zona nueva, ajardinada, otra calle para Leonor Izquierdo y otra Collioure, también las hay en Almazán y otro en Ólvega, una tierra agradecida.
Todo esto está muy bien, ¿pero no sería conveniente y bueno para Soria crear una Casa-Museo Machado y Leonor, al igual que la han abierto en Segovia? Empezar antes de que sea demasiado tarde y sea caro comprar primeras ediciones, y buscar objetos, enseres y vestidos de la época, siempre pensando en un futuro, en futuros siglos venideros.
Soria tiene cuatro Escuelas Universitarias, la de Fisioterapia, Ingenierías Agrarias, Enfermería Dr. Sala y Pablo y Educación, que depende de la Universidad de Valladolid. El nivel cultural y literario es muy aceptable. Fernando Sánchez Dragó, aunque es madrileño (1936) tiene la cartilla de reclutamiento como hijo adoptivo de Soria.
En fin, el propósito de escribirle es para contarle un viaje de tres días que hice a Soria con mi esposa, Julia Hidalgo, ayudante, secretaria y escudero de gran valía, se lo puedo asegurar, pues muchos de estos viajes no los haría si no fuera por su empuje y valor. También quiero aprovechar para ponerle al día de la situación actual en los asuntos machadianos en Soria, 100 años después de su llegada a la tierra de Soria árida y fría…, según usted; sin embargo, para nosotros fue una ciudad acogedora, cálida, hospitalaria y manejable, es decir, de cintura pequeña si fuera un pantalón. También quiero preguntarle algunas dudas que tengo, algunas seguramente serán para usted dolorosas de recordar.
El viaje a Leonor ha consistido en salir de Alicante, ligero de equipaje y como guía de carreteras Campos de Castilla (CC) de la edición del crítico inglés Geoffrey Ribbans de Cátedra nº 10, 1995 (que será el que tome en adelante para las referencias y citas), fue el lunes 18 de septiembre, por la carretera de Almansa-Teruel, pasando por Ademuz, dos noches en Teruel, visitar Albarracín, y luego, el día 20, salir por la mañana para Leonor. Por las mañanas pensamos recorrer los pueblos y monumentos, y por las tardes ya envueltas en dorados colores del crepúsculo recorrer las calles para buscarle, y de camino hacer algunas diligencias previas sobre los otros dos poetas adoptivos: Bécquer y Gerado Diego. El escaso material recogido por los escasos días de visita, solamente ha dado para este corto trabajo, y le aseguro que volveré a recorrer todos los lugares machadianos sorianos que me quedaron por visitar.
Este trabajo pretende centrarse en su etapa soriana y en algunos de sus poemas dedicados a Soria-Leonor y cómo no, a su dulce y duro Duero. Hemos ido en septiembre, un mes encabalgado con el verano que se va jugando con el otoño, mes en que Las hojas de un verde/ mustio, casi negras,/ el viento de septiembre besa,/ y se lleva algunas amarillas, secas,/ jugando entre el polvo / blanco de la tierra, como usted cantara en "Soledades" (1899-1907), porque septiembre es el mes de nuestro aniversario de bodas.
Una de las cuestiones que más admiro en usted es su bondad laica y su humildad humana, su dolor de enamorado por Leonor-Soria y por ser consecuente con sus ideas políticas hasta las últimas consecuencias, en realidad, creo que usted murió de tristeza en tierra del exilio francés, se murió de tristeza porque creo, y permítame la licencia, vivió intensamente su propia soledad de solitario empedernido, sin olvidar además, que usted fumaba más que un cubano, y todo esto merma la salud. Claro también es verdad que en aquellos lejanos años se creía que el tabaco era un desinfectante de los pulmones. Nos confesó que no era sociable, pero conservaba gran afecto a las personas, había llevado vida desordenada en su juventud, algo bebedor pero sin llegae al alcoholismo (Autobiografía, escrita en 1913, para Azorín).
De esta acérrima práctica de soledades interiores en Soria nacería su obra más célebre Campos de Castilla, más los poemas no publicados e incorporados a Poesías Completas en 1917. Tampoco debemos olvidarnos de los relatos de “Las tierras de Alvargonzález» (dedicados a Juan Ramón Jiménez). El paisaje estepario, duro y árido de Castilla florece en sus versos, con una objetivación de la que habló Azorín («El paisaje en la poesía», ABC, 2-VIII-12, Clásicos y modernos, 1913) otro autor de los que ensalzaron Castilla. El artículo de "En la Meseta", muy bien podría ser Soria. Usted le envió su libro Soledades. Galería. Otros poemas, fechado en Burgos el uno de noviembre de 1907, la dedicatoria según nos muestra la Casa-Museo de Azorín, dice: "Al pequeño filósofo, Azorín en muestra de admiración y simpatía". Firmado Antonio Machado. Luego le escribió dos cartas a Azorín, al maestro de Monóvar, una enviándole su aubiografía en 1913 y otra en 1916. Estoy en la faena de escribir un pequeño artículo para completar esta cortés relación epistolar, será breve, sobre todo cuando el año que viene se cumple también los 40 años de la muerte de Azorín, titulado "Azorín y Machado con Castilla al fondo". En una edición de Páginas escogidas(1917) aparece el poema CXII "Al maestro Azorín por su libro Castilla", que usted escribió en Baeza tras leer Castilla de Azorín que saldría en diciembre de 1912. Un año después usted apoyó a Azorín en el malogrado intento de que Azorín fuera elegido académico de la Lengua, pues este año fue cuando le hicieron el Homenaje a Azorín en Aranjuez el 23 de noviembre de 1913, usted le escribió un poema "Desde mi rincón", con la dedicatoria "Elogios al libro Castilla, del maestro Azorín, con motivo del mismo". Este poema se lo envió usted a Juan Ramón Jiménez, que lo leyó en dicho homenaje, porque usted no pudo asistir. (pág. 241 CC).
También le envió Poesía escogida y Poesías completas publicadas por Espasa Calpe en 1917, 1928, 1933 y 1936, esta última también con dedicatoria autógrafa: "Al gran Azorín, con un fuerte abrazo de Antonio Machado", según el trabajo de José Payá y José Ferrándiz, "Machado y Azorín. Trasfondo literario y político de sus relaciones", para Actas del congreso internacional sobre AM. Vida y obra (Segovia, 6, 7 y 8 de abril de 2000).
Otros hablan del paisaje como sustancia objetiva. Geoffrey nos dice que el paisaje machadiano entraña una fusión entre la emotivación que provoca la naturaleza y el espíritu del poeta. Resumiendo estas teorías de doctores entendidos, yo creo que usted lo que hace es introducirnos en un paisaje animado. Se olvidan los entendidos de algo muy importante en la creación poética, que es la inspiración, encontrar el término medio entre inspiración y expiración. Como usted bien sabe, no toda creación es producto de la inspiración o del aliento de las divinidades como creían los griegos y latinos, sino que también queda atrás el estudio, lecturas y sugerentes ensoñaciones de un determinado estado de ánimo. Y usted tenía razón como ha demostrado el tiempo, cuando un ejército de poetas, posteriores a 1939, han proyectado, reflejado, resonado, continuado su estilo sobrio de expresar paisajes y sentimientos.
Manuel Herrero Uceda escribe en la revista Baquiana nº 19-20 de Miami el artículo "Los árboles, espejo del alma de un poeta", donde nos dice: "Aunque desde los tiempos de Homero, todos los poetas que hayan cantado a la naturaleza, hay uno que sobresale por encima de los demás por haber logrado una perfecta armonía entre su espíritu y el de la naturaleza misma: Antonio Machado".
Para realizar completo su itinerario soriano o lo que yo llamaría «La ruta de Antonio Machado en Soria» en tierras de Leonor-Numancia, sería necesario una semana, al menos, esto como mínimo. Nosotros fuimos demasiado precipitados, y aunque dejamos testimonio con un reportaje fotográfico de esta primera toma de contacto, olvidamos ir a los Picos de Urbión o tierras de Alvargonzález, pero también, creo, aunque parezca petulancia, creo, que dejamos al descubierto algunas ideas y posibles veredas para que futuros viajeros-poetas los encuentren más fácil. Nosotros no hemos sido los descubridores de esta ruta, la ruta ya ha sido estudiada y fotografiada, lo que sucede es que la ruta espera la necesaria homologación oficial y el próximo años 2007 es la ocasión.
De momento, para este I Centenario, el Ayuntamiento de Soria ha convocado un premio de escultura y otro para un logotipo y eslogan. Sin pensar mucho más allá de lo que alcanzan mis luces mi eslogan particular sería: “Machado, alma centenaria de Soria”.
Todos los intelectuales reconocen que las tres figuras cimeras de nuestra poesía que traspasaron fronteras, y además, sus poemas han sido tomados para letras de canciones, han sido Federico García Lorca, Antonio Machado y Miguel Hernández.
Con respecto a lo que usted me preguntó sobre la posibilidad de salir de Collioure (Francia) y venir a reposar junto a los restos mortales de Leonor en Soria, tengo que decirle que este asunto tiene muchos problemas burocráticos y protocolarios de los ministerios de Asuntos Exteriores, quizás, si el Ayuntamiento de Soria lo mueve, muy bien podrían repatriarse sus restos mortales o momia machadiana, por lo menos hasta el 2012, en el Centenario de la muerte de su queridísima Leonor (+1912). Como recordará, hace años se intentó lo de traer sus restos por la Real Academia de la Lengua pero se opusieron los exiliados españoles. Yo les he dicho a los españoles en Francia que los españoles de hoy nos somos los de ayer y no podemos cargar con la responsabilidad de los gobernantes de otras épocas pasadas, quizás equivocadas. En fin, no se preocupe que este asunto, seguirá para adelante.

Ramón Fernández Palmeral
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