viernes, 20 de junio de 2014

Abriste la noche


Anduve por el dorso de tu mano, confiada,
como quien anda en las colinas
seguro de que el viento existe,
de que la tierra es firme,
de la repetición eterna de las cosas.
Mas de repente tembló el universo:
llevaste la mano a tus labios
y bostezando abriste la noche
como una gruta cálida.


Chantal Maillard

6 comentarios:

  1. Algunas veces o muchas, no ponemos demasiada atención a lo que nos rodea.
    Muy buena poeta.

    Un beso

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  2. No se puede uno confiar por mucha seguridad que se vea hasta que no terminas el paseo y te puedas sentir segura y feliz.

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que tienes muchas razón, Jose :)

      Un beso

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