viernes, 27 de junio de 2014

El nuevo Ulysses



Ulysses fue retenido y encantado. Su corazón cambió y se llenó de olvido. Penélope esperaba, su corazón enamorado tejía espejismos.

El abrazo del silencio la hizo estremecer, la soledad oprimía su ser.

Sentada en la orilla de una playa, supo que la esperanza era una timadora con vestido largo y verde, le había robado su último suspiro.

Cortó su pelo, y ciega de dolor, arrancó su corazón. Hecho pedazos lo arrojó al mar. Dejó morir el alma, cegó sus ojos. Nada sería ya capaz de volverla a la vida.


Sakkarah
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