martes, 8 de julio de 2014

En la niebla



Hacia oriente posaba la mirada esa misteriosa mujer, llevaba el paso lento, pero no temía a los peligros de un camino escabroso. Rozaba los árboles a su paso y se veía cierta complicidad con ellos.

La luna le hacía compañía, y la niebla la arropaba. Su amor había estado siempre entre la bruma. Los bosques lloraron un día con ella, ahora la acompañaban en su sosiego.

Se había hecho amiga del silencio, pero el eco siempre le acercaba la melodía de sus tiempos más felices.

No tenía destino, o nadie lo sabíamos, pero había seguridad en sus pasos.


Sakkarah
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