miércoles, 13 de agosto de 2014

No me quedó otro remedio


No me quedó otro remedio que vivir como una ermitaña. En el gran mundo me persiguieron y me juzgaron mal, me hirieron y me calumniaron tanto... Y sin embargo, Dios, que ve en mi ama, sabe que jamás le hice daño a nadie.

Isabel de Baviera
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