martes, 30 de septiembre de 2014

Ni el más duro engrudo



Ni el más duro engrudo la sujetaría a una tierra inhóspita. Sus alas la transportaban a mundos llenos de alegría, donde la sonrisa siempre brotaba.

Había aprendido a escapar de la tristeza, y ya sabía tomar distancia de lo que transmitía oscuridad.

No era tan difícil trepar por el viento, odiaba las jaulas negras.


Sakkarah
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