miércoles, 8 de octubre de 2014

Un rayo veloz



La afrenta queda atrás, en el olvido; junto a ella las tinieblas. Ella camina a un lugar más claro. La noche se hizo día.

Todo pasó por su vida como un rayo veloz. Un diamante perdido y un trozo de carbón picado por el suelo.

Gana el que encuentre la paz. Una vela alumbra la confusión, pasan los miedos.

La gacela herida lame su herida, se incorpora, se prepara para correr, olvida.


Sakkarah

6 comentarios:

  1. Me encantan las imágenes tras las ventanas, es bellísima ésta que compartes.

    Olvida porque todo pasa página en esta vida, y, como todo, sus heridas se curaron y se cicatrizaron, y dejó de tener los ojos cerrados, para abrirlos de par en par y darse cuenta de que la vida es hermosa, y alzó el vuelo y encontró a su alma gemela, que estaba tan cerca y no lo sabía, y ahora está radiante y feliz, abrazada a su alma, estrechada entre el calor de su cuerpo, y su corazón, en el que todo lo habita desde su profundo palpitar hasta su propia vida.

    Un beso.

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  2. Los recuerdos siempre están para que no nos olvidemos tanto de lo malo como de lo bueno, pues siempre suelen quedar cicatrices que te hacen lo pasado recordar.

    Saludos

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    1. Sí, y hay cicatrices que cierran, otras no...

      Muchos besos

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  3. Frecuentemente, sólo olvidando la herida podemor mirar hacia adelante y seguir el camino, siempre, claro está, que la herida no sea de muerte, en ese caso, por mucho que corramos lo único que podemos cambiar es el esceanrio de nuestro último aliento.

    Besos

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    1. Sí, hay que mirar hacia adelante, pero a veces cuesta tanto...

      Muchos besos, bonita.

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